Los contenedores que caen al mar pueden propagar plagas: FAO

Los “vertidos biológicos”, que incluye la propagación de plagas en las rutas del comercio global, son una gran amenaza a largo plazo y a pesar de ser más graves que los vertidos de petróleo al océano, no generan la atención pública necesaria.

La Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) abordó el tema hoy en el marco de un debate sobre los riesgos de plagas en los contenedores marítimos.

La FAO mencionó como ejemplo el caso de un hongo exótico que acabó con miles de millones de castaños americanos a principios del siglo XX. Otro es el caso actual del barrenador esmeralda del fresno, que representa una amenaza similar para un árbol que se utiliza en la fabricación de mangos de herramientas, guitarras y muebles de oficina.

El mayor “vertido biológico” se produjo cuando un microorganismo similar a un hongo que destruye plantas zarpó del continente americano hacia Bélgica. A los pocos meses llegó a Irlanda y desencadenó una plaga de la papa que provocó una mortífera hambruna y una migración masiva de población entre los años 1845 y 1849.

Esas especies invasoras llegan a nuevos hábitats por diversas vías, la principal es el transporte marítimo que en la actualidad se vale de contenedores. En el mundo se realizan 527 millones de desplazamientos de contenedores marítimos al año. Tanto los componentes de acero de los contenedores como la mercancía pueden actuar como vectores.

Un análisis de más de 100.000 contenedores vacíos que llegaron a Nueva Zelanda en los últimos cinco años reveló que uno de cada diez estaba contaminado exteriormente, el doble de la tasa de contaminación interior.

Entre las plagas encontradas figuraron la oruga lagarta, el caracol gigante africano, las hormigas argentinas y el chinche apestoso marrón marmolado. Todas ellas amenazan los cultivos, los bosques y los entornos urbanos. Los residuos del suelo pueden contener semillas de plantas invasoras.

El organismo de la ONU recordó que por esta razón los países aprobaron la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria con el objetivo de ayudar a detener la propagación de esas enfermedades y plagas de los cultivos a través del comercio transfronterizo.

La Convención también ayuda a proteger a los agricultores, silvicultores, la biodiversidad, el medio ambiente y los consumidores.

Las moscas de la fruta, los escarabajos, los hongos reducen el rendimiento de los cultivos entre un 20 y un 40%.

La FAO señaló que las pérdidas de cosechas y el costo elevado que genera el combate a esas plagas exóticas afectan negativamente la producción de alimentos.

El organismo de la ONU animó a las agencias de protección nacionales fitosanitarias a comunicar los riesgos asociados a los contenedores marítimos y a aplicar las recomendaciones de un código de Naciones Unidas en la materia.

CINU

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