ENP repotenciará la zona libre de Puerto Cortés

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Honduras.- A diferencia de las ciudades porteñas de países vecinos que presentan un desarrollo económico notorio, las hondureñas Puerto Cortés, Trujillo y San Lorenzo se encuentran imbuidas en un estancamiento extremo que, incluso, obliga a muchos de sus habitantes a emigrar.

Estas tres ciudades, ubicadas estratégicamente para el sector logístico, no lograron descollar porque los Gobiernos anteriores no desarrollaron las suficientes obras de infraestructura para incentivar a la inversión privada.

La realidad de las tres ciudades dista de la situación económica de puertos próximos a Centroamérica, como Manzanillo (en el Pacífico de México) y Cartagena de Indias (Caribe de Colombia) que, cada vez, reciben más inversión pública y privada y mejoran las condiciones de vida de los habitantes.

Sin embargo, el futuro de estas ciudades cambiará puesto que “el actual Gobierno las conectará con una red de nuevas carreteras y llevará la inversión extranjera para establecer zonas de empleo y desarrollo económico (zede)”, dijo Héctor Álvarez, asesor de la gerencia de la Empresa Nacional Portuaria (ENP).

Puerto Cortés. Esta ciudad, con el 40% de la población (26,707) en la pobreza, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), podría salir del atascadero si se presentan algunos escenarios positivos.

Allan Ramos, alcalde de Puerto Cortés, cree que la concesión de la terminal de contenedores, actualmente bajo la administración de la Operadora Portuaria Centroamericana (OPC), comenzará a redituarle frutos al municipio cuando esa compañía incremente más el tráfico de contenedores.

“El puerto está en un proceso de transición desde 2013, año que se dio en concesión la terminal de contenedores y también la de graneles. Esperamos también que la zona libre recupere la fuerza que tenía en 1990”, dijo Ramos.

En los años 90, en la zona libre operaban más de doce empresas maquiladoras que daban 15,000 empleos. En 2016, hay tres manufactureras y otras empresas pequeñas que dan trabajo a unas 1,400 personas.

Esta zona libre perdió protagonismo tras el surgimiento de parques industriales en los municipios vecinos.

Para recuperar el terreno perdido, la ENP invertirá (de fondos propios) L10 millones en los próximos dos años.

“Inicialmente solo serán reparaciones y remodelaciones en la zona libre. Posteriormente, en 2018, evaluaremos la demanda para poder destinar fondos de inversión y esperamos que nuestro ROI (índice de retorno sobre la inversión) sea alto”, informó Karen Tábora, gerente de la Unidad Financiera de la ENP.

Trujillo. Con 64,670 habitantes (con 55% en la pobreza) es una ciudad que pese a tener a Puerto Castilla, con la bahía más profunda de América Latina, tampoco ha logrado alcanzar un nivel de desarrollo alto.

“El puerto de Trujillo ha sido relegado. Las administraciones pasadas de la Empresa Nacional Portuaria y los Gobiernos anteriores no invirtieron en infraestructura”, refirió José Antonio Laínez, alcalde de este municipio.

Pero ahora, desde el punto de vista de Laínez, Trujillo tiene “un futuro prometedor porque el presidente Hernández está modernizando las carreteras, lo que facilitará el flujo de personas y mercaderías”.

El Gobierno ha previsto abrir un nuevo aeropuerto (con una pista de 1,600 metros) para conectar esta ciudad con otros destinos turísticos de Honduras.

En 2014, la empresa Norwegian Cruise Line comenzó a operar el muelle de cruceros Banana Coast. En dos años, en barcos de esa línea, han llegado 76,000 visitantes que han inyectado dinero a la economía local.

San Lorenzo. De las tres ciudades, San Lorenzo es la menos desarrollada y para colmo de males se encuentra en el corredor seco (donde llueve menos). El 72% de sus 59,949 habitantes se encuentra sumido en la pobreza.

“Este municipio ha estado abandonado y hemos sido golpeados por la seguía; pero vemos que el actual Gobierno está invirtiendo en nuevas carreteras, y eso nos alegra mucho”, dijo Lesly Cruz, vicealcaldesa de San Lorenzo.

Al año, la Municipalidad recauda unos 34 millones de lempiras que no son suficientes para desarrollar obras que marquen la diferencia.

La economía de San Lorenzo depende del puerto Henecán, empresas camaroneras, salineras y meloneras.

 

La Prensa

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