El dragado del puerto permite la entrada de grandes buques y mejora su competitividad

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Cuando el pasado 16 de octubre la ministra de Fomento, Ana Pastor, acudió al puerto de Motril a inaugurar la obra de prolongación del dique y el dragado de la dársena de Las Azucenas y el canal de entrada, actuaciones valoradas en 14,5 millones de euros, ya se hablaba de que la instalación portuaria se encontraba «ante su despegue definitivo». Siguiendo esa línea, el puerto, que genera 2.500 puestos de trabajo -directos e indirectos- y que supone un tercio del PIB de la Costa granadina, ha querido dar un nuevo giro de tuerca aprovechando tales actuaciones para incrementar su competitividad.

«Cuando se finalizaron las obras de prolongación del dique para dar abrigo a la dársena, se dragó el canal de acceso a -14 metros y la dársena de Las Azucenas a -13,5 metros con la idea de que entraran buques de mayor calado, ya que antes estaban a -12. Eso significa, a efectos operativos, que los buques de combustible pueden entrar con la carga completa, lo que a efectos económicos se traduce en que si, por ejemplo, un barco tiene un tope de 100 toneladas de combustible y lo traes con 80 porque por calado no puedes acceder al puerto, ahora podrán entrar llenos», destaca el presidente de la Autoridad Portuaria motrileña, Francisco Álvarez de la Chica, quien explica que con esto «el coste euro-tonelada movida disminuye, por lo que al aumentar el calado de los buques el puerto es más competitivo». Dichas obras del dragado del canal de acceso al puerto se concibieron para la entrada de buques de mayor porte (graneleros de hasta 225 metros de eslora a plena carga) que, hasta ahora, no podían ser atendidos en Motril. Esto supone una mejora en términos de capacidad de los muelles de Las Azucenas… que, sin embargo, a día de hoy todavía no está operativo, si bien, tal y como aseguró Álvarez de la Chica, «en fechas próximas entrarán en la dársena tras adoptarse una serie de medidas a cargo de la administración competente».

«El puerto ganará dinero en el plazo medio y largo, pero en el corto lo hará el operador»

Esa decisión pasa por un estricto protocolo que la Autoridad Portuaria ha seguido y que finalizará el próximo 1 de febrero con la aprobación de un estudio previo que permite la entrada de estos barcos en el puerto. «Una vez finalizada la obra, entre un convenio del Ministerio de Fomento se encarga al CEDEX un estudio de maniobra para ver que, una vez que la actuación está hecha, se verifique que los buques puedan entrar, sobre todo aquellos con mercancías peligrosas; tras estudios matemáticos del CEDEX, cogemos un simulador, vamos a Madrid y se prueban las maniobras, y con ese informe matemático, junto con las maniobras del simulador, se redacta un informe que se manda al puerto», enumera el presidente de la Autoridad Portuaria.

«El siguiente paso es convocar al Consejo de Navegación y Puerto, que asesora a la Autoridad Portuaria», agrega. Y ahí están ahora.

«Proceso complicado»

«Dentro de la Comisión de Tráfico y Seguridad Marítima, nos sentamos para analizar los resultados de ese informe», explica Francisco Álvarez de la Chica, que manifiesta que tal comisión se reunió el pasado 30 de julio para analizar las conclusiones provisionales del estudio. Y una vez que es definitivo, así como que la obra está más que finalizada, «se ha convocado el próximo 1 de febrero al Consejo de Navegación para aprobar dicho estudio de maniobrabilidad, adoptándose como válido tanto para la Autoridad Portuaria -que emite normas de maniobra para mercancía no peligrosa- y Capitanía -para las más peligrosas-». Una vez que se aprueben, en próximas fechas habrá luz verde para que los barcos de mayor calado puedan entrar en las instalaciones del puerto.

«Es un proceso complicado, pero al haber aumentado mucho la eslora de los barcos que entran, así como el calado, nos posiciona como puerto competitivo, de los que más del Mediterráneo Sur», comenta el presidente de la Autoridad Portuaria sobre una medida que afectará a petroleros, buques, tanques de granel líquido, ‘bulk carriers’ de granel sólido, ferrys, cruceros, mercancía general y portacontenedores.

La adopción de esta orden, subraya, traerá beneficios económicos a corto plazo. «El puerto ganará dinero en el período medio y largo, pero en el plazo inmediato lo hará el operador, que traerá los mismos buques pero con más carga», aseveró.

Por último, Álvarez de la Chica confía en que, a partir de la entrada en vigor de la orden, «el puerto se convierta en un distribuidor de cierto tipo de mercancías». «Hemos hecho todo lo posible para llegar a este punto; ahora seremos más competitivos», recalca.

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