Proponen inundar viejo aeropuerto

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Para responder a la capacidad de regulación hídrica que se perderá con la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) en el Lago de Texcoco, José Luis Luege propuso convertir el actual aeropuerto en un vaso regulador.

“(Si la construcción del nuevo aeropuerto en el lago) es una decisión tomada y ya no hay nada que hacer, entonces la zona de regulación la tenemos que hacer en en actual aeropuerto”, explicó el ex titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y actual director de la organización Ciudad Posible.

“Quien esté pensando en usar el nuevo aeropuerto para (construir) un nuevo Polanco está frito”, agregó tras participar en el primer foro de discusión sobre el nuevo aeropuerto.

Grupo REFORMA publicó en septiembre que las más de 700 hectáreas del actual aeropuerto ya habían generado interés en el sector inmobiliario.

De acuerdo con Luege Tamargo, el Valle de México tiene un déficit de capacidad de regulación hídrica, que lo pone en riesgo de sufrir inundaciones durante periodos prolongados de lluvia.

Citando datos de la Conagua, dijo que actualmente hay capacidad para desalojar hasta 38 millones de metros cúbicos en 24 horas.

La ciudad necesita desalojar 60 millones de metros cúbicos en el mismo lapso para estar libres del riesgo de inundación.

En 2011, por ejemplo, la tormenta Arlene superó la capacidad de bombeo del sistema de desagüe, pero las consecuencias no fueron tan graves, porque gran parte de esa agua terminó en el vaso del lago de Texcoco.

Con la nueva infraestructura aeroportuaria construida en esa zona, existirá un mayor peligro de afectación a las operaciones aéreas, pero también a municipios como Nezahualcóyotl y Ecatepec.

Además, remediar los posibles daños podría tener un costo similar al del propio nuevo aeropuerto, aseguró el ex funcionario federal.

Afectaría nuevo aeropuerto a 20% de aves
Por otra parte, Ricardo Medina, investigador del Colegio de Biólogos de México, dijo que la construcción del nuevo aeropuerto afectará sólo a 20 por ciento de las casi 90 mil aves migratorias que cada año llegan a los humedales del Valle de México.

El investigador del organismo que participó en los estudios ambientales del proyecto dijo que 80 por ciento de las aves están repartidas en otros cuerpos de agua, como el Lago de Zumpango, al norte del Valle, y las ciénagas de Tláhuac y Xochimilco, en el suroriente.

Pese a su alto grado de contaminación, el Lago de Zumpango es el cuerpo de agua que más animales de este tipo atrae, detalló el investigador.

Por ello, consideró coherente el plan que el Gobierno federal tiene para intentar desviar hacia ese cuerpo de agua a las aves afectadas y evitar que éstas permanezcan en el vaso del Lago de Texcoco, donde pueden interferir con las operaciones aéreas.

Miguel Ángel Valero, presidente del Colegio de Pilotos Aviadores de México (CPAM), dijo que existen diversos métodos para evitar problemas con estos animales.

Éstos incluyen el uso de luces y sonidos para espantarlas e incluso la cetrería, es decir, el entrenamiento de aves rapaces amaestrados para alejar a las salvajes.

Luege llamó a sanear esos otros cuerpos de agua, para que las aves tengan un entorno relativamente limpio, como el Lago Nabor Carrillo.

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